Has pedido tres presupuestos para renovar tu web. Uno cuesta 2.000 euros, otro 4.000 y el tercero 7.000.
Lo primero que piensas es: «¿Cómo puede haber tanta diferencia?»
Entonces lees la letra pequeña. En el primero tienes que escribir tú los textos. El segundo incluye el traslado de la web antigua. El tercero contempla análisis y formación, pero el mantenimiento se paga aparte.
No son tres precios por el mismo trabajo. Si te fijas solo en la cifra final, quizá descubras lo que falta cuando el proyecto ya esté en marcha.
Antes de preguntar «¿cuánto cuesta?», cuenta qué necesitas
«Quiero una web moderna de diez páginas» deja muchas dudas. ¿Por qué quieres cambiarla?
Puede que tus clientes no entiendan bien tus servicios. Quizá actualizarla sea un suplicio. O recibes visitas, pero casi nadie contacta.
Cuenta eso al pedir presupuesto. Añade la dirección de la web actual, los idiomas que necesitas y las funciones imprescindibles. Si ya tienes textos y fotos, indícalo. Si esperas que los prepare la agencia, dilo también.
No tienes que elegir la tecnología ni decidir el número exacto de páginas. Eso se puede trabajar después.
Un mensaje que puedes enviar a todos
Para comparar propuestas, empieza enviando la misma información a cada proveedor. Copia este mensaje y complétalo:
Nuestra empresa se dedica a… y trabaja con…
Queremos crear o renovar la web porque ahora…
La web actual es… y nos gustaría conservar…
Necesitamos…; más adelante también nos interesaría…
Ya tenemos textos e imágenes / necesitamos ayuda para prepararlos.
Nos gustaría lanzar la web en…; nuestro presupuesto orientativo es…
¿No sabes qué poner en algún apartado? Escribe «por definir». Mejor hablarlo que inventar requisitos. Y no envíes contraseñas en la primera consulta.
Ahora sí: compara lo que incluye cada oferta
Revisa quién se ocupa de los textos, las imágenes, los idiomas, el traslado de la web anterior, las comprobaciones antes del lanzamiento y la formación. Marca cada partida como incluida, excluida o pendiente de aclarar.

Si sustituyes una web que ya está publicada, pregunta qué ocurrirá con las páginas y direcciones antiguas. No todo consiste en estrenar una portada.
Y mira qué pagarás después: alojamiento, licencias, mantenimiento y cambios adicionales también cuentan.
La pregunta que haría a los tres
«Además de este importe, ¿qué tendré que hacer o pagar yo para tener la web que hemos descrito?»
Así sabrás quién redacta los textos, quién aprueba cada fase, cómo se cobran los cambios y qué te entregarán al terminar.
El presupuesto más barato puede encajarte perfectamente. Lo importante es saber qué compras antes de empezar.
Si vas a renovar una web WordPress que ya tienes, en nuestra página de rediseño web WordPress explicamos qué revisamos antes de decidir qué conservar y qué cambiar.

